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Cerebro y Mente 6

Por philosophico - 16 de Junio, 2006, 18:54, Categoría: General

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Cerebro y Mente 5

Por philosophico - 9 de Junio, 2006, 16:52, Categoría: General

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Cerebro y Mente 4

Por philosophico - 3 de Junio, 2006, 0:45, Categoría: General

Noticias sobre el cerebro y la mente

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Cerebro y Mente 3

Por philosophico - 26 de Mayo, 2006, 16:39, Categoría: General

Noticias sobre el cerebro y/o la mente

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Cerebro y Mente 2

Por philosophico - 19 de Mayo, 2006, 18:17, Categoría: General

Noticias sobre el cerebro y/o la mente

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Cerebro y Mente 1

Por philosophico - 16 de Mayo, 2006, 16:51, Categoría: General

Noticias sobre el cerebro y/o la mente

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El cerebro de las personas que aprenden otro idioma con facilidad es diferente

Por philosophico - 9 de Mayo, 2006, 19:11, Categoría: General

NEUROIMAGEN

El cerebro de las personas que aprenden otro idioma con facilidad es diferente

Vista del surco parietooccipital de los sujetos que aprendían rápido (rojo) y los lentos (azul). (Imagen: extraída del estudio)

Vista del surco parietooccipital de los sujetos que aprendían rápido (rojo) y los lentos (azul). (Imagen: extraída del estudio)

AMÉRICA VALENZUELA

La facilidad para aprender idiomas no está sólo marcada por un buen método de enseñanza sino también por ciertas particularidades en el cerebro. Así lo sugiere un trabajo realizado por neurocientíficos del University College de Londres.

El estudio, publicado por la revista 'Cerebral Cortex', indica que el cerebro de aquellos que tienen un don especial para reconocer y distinguir sonidos de un idioma diferente al propio es menos simétrico de lo habitual y tiene más materia blanca que los cerebros de las personas con una facilidad discreta para aprender nuevas lenguas.

La materia blanca está compuesta por fibras que conectan unas partes del encéfalo con otras. Un mayor volumen de sustancia blanca -bien porque haya mayor cantidad de 'cables' o bien porque éstos sean más gruesos debido a una mayor cantidad de mielina, sustancia que equivale al aislante del cable que evita pérdidas de corriente- implica mayor eficiencia a la hora de procesar información.

Las imágenes obtenidas por resonancia magnética revelan que los sujetos que aprendían más rápido tenían más materia blanca en el área de Heschl -parte de la corteza cerebral relacionada con la audición- situada en el hemisferio izquierdo. De esta forma, lo más probable es que una gran cantidad de materia blanca aumente la capacidad para procesar sonidos.

Las imágenes también denotan diferencias de la posición de esta región en el hemisferio derecho, así como una gran asimetría en el volumen de los lóbulos parietales, relacionados con el procesamiento de sonidos procedentes del discurso.

En el estudio participaron 65 sujetos cuya lengua materna era el francés. Se les instó a distinguir entre dos sonidos similares pero que pertenecían a diferentes lenguas. Pronunciaron la sílaba 'da' en francés, es decir, con la punta de la lengua contra los dientes superiores. El otro sonido era 'da' en hindi, es decir, pronunciado con la lengua curvada y apoyada en el paladar.

Las diferencias entre estos dos sonidos se encontraban en los primeros 40 milisegundos. Los investigadores probaron la velocidad a la que los participantes podían procesar la información. Aquellos que identificaron correctamente más del 80% de los sonidos continuaron el experimento y se les pidió que discriminaran entre sonidos más parecidos todavía.

Entre los que mejor distinguían los sonidos había algunos que en unos pocos minutos cogían 'el truquillo'. En cambio, los torpes sólo fueron capaces de acertar algunas veces en la primera tanda de sonidos (la fácil) y tras alrededor de 20 minutos de 'entrenamiento'.

La autora del estudio, la doctora Narly Golestani del Instituto de Ciencias Cognitivas de la citada Universidad, asegura que la información obtenida a través de las imagenes del estudio permite afirmar que la forma y estructura del cerebro proporciona información sobre ciertas habilidades y patologías del ser humano. "Estos escáneres ofrecen evidencias de por qué unas personas son buenas en alguna actividad y otras no", señala. Gracias a ello, quizá en un futuro podamos hacer predicciones sobre qué personas son más aptas para realizar ciertas actividades.

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La felicidad se encuentra en el cerebro

Por philosophico - 9 de Mayo, 2006, 19:06, Categoría: General

http://www.derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=77753&ID_Seccion=52

La felicidad se encuentra en el cerebro
Cerebro
Cerebro
[05/05 | 15:00 ] Ni en el dinero ni en el amor.
El Hombre lleva miles de años buscando la fórmula de la felicidad.
Bebedizos, hechizos, paraísos artificiales, ensayos literarios, etc los métodos utilizados para alcanzar este estado deseado han sido innumerables y el resultado, en casi todos los casos, ha sido siempre el mismo.

“Son pocos los que han logrado la conquista de la felicidad e, incluso, los que lo hacen, sólo se dan cuenta más tarde”, ha matizado Krigelbach.

Sin embargo, “la neurociencia de la felicidad y el bienestar están dando sus primeros pasos”, ha asegurado Krigelbach, quien ha situado el foco de la investigación neuronal de la felicidad en dos aspectos fundamentales: el placer y el deseo.

“La noción de recompensa es un elemento central en estos dos estados de ánimo, y así lo confirman los estudios con animales realizados por psicólogos conductistas desde el siglo pasado”, ha explicado este colaborador de la BBC.

A mediados del siglo XX, varios experimentos con ratas demostraron que repetían una determinada conducta cuando estas se asociaban a un estímulo cerebral.

Esto, en la práctica, dibujaba un paisaje protagonizado por una rata con electrodos en la cabeza, que empujaba de manera compulsiva –hasta 200 veces por hora- una palanca que le producía pequeñas y estimulantes descargas.

Pues bien, estos primeros experimentos –realizados por los doctores James Olds y Peter Milner- permitieron localizar el centro del placer en el cerebro en la misma región afectada por el mal de Parkinson.


Placer o deseo
Hoy, un estudio de la Universidad de Michigan ha tomado el relevo de Olds y Milner.

Según su director, el científico Kent Berridge, aquellos primitivos electrodos lo que hacían era activar las regiones relacionadas con el deseo, más que con el placer.

De esta manera, lo que hacía Berridge era establecer una diferencia fundamental entre “deseo” y “placer”, o entre “querer” y “gustar”.

No obstante, “el placer y el deseo son emociones muy complejas en el hombre”, ha matizado Krigelbach.

Placer sin deseo
Así pues, las investigaciones neurocientíficas se centran en la actualidad en el denominado córtex orbitofrontal –porción que muestra un desarrollo evolutivo más reciente en los humanos-, que tiene conexiones con el sistema de dopamina –sustancia segregada con el deseo- y con el opioideo –expulsada con el placer-.

Según Krigelbach, “las actuales imágenes neurológicas permiten comprobar que este córtex cuenta con áreas de placer verificables”, independientes de las del deseo.

Pues bien, sería precisamente en estas áreas donde se halla la pretendida felicidad.

¿Qué concluyen, en definitiva, estas investigaciones?

Pues, fundamentalemente, que ante determinadas recompensas se produce una actividad cerebral en estas áreas que provoca la sensación de felicidad.

De esta forma, si se verifica que la felicidad es un mero estado de placer sin deseo, de satisfacción cuantificable e indiferencia, “es posible que los neurocientíficos encuentren algún día la receta para alcanzar este estado”, ha asegurado Krigelbach.

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Descubren un origen biológico del miedo en partes del cerebro que se activan con el dolor

Por philosophico - 9 de Mayo, 2006, 19:00, Categoría: General

http://www.azprensa.com/noticias_ext.php?idreg=22291&AZPRENSA=c2e3325e456236bf94e4d2902cc0fd80

Descubren un origen biológico del miedo en partes del cerebro que se activan con el dolor

En el estudio los investigadores utilizaron técnicas de imagen para determinar la localización cerebral
Redacción, Madrid.- Investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta (Estados Unidos) han localizado un origen biológico real del "miedo" en partes del cerebro activadas por el dolor. Las conclusiones del estudio se publican en la revista Science.

Durante el estudio con descargas eléctricas suaves administradas en los pies de algunos participantes, los investigadores identificaron la existencia de sujetos que no soportaban esperar el momento de la descarga y que preferían una sacudida mayor pero por la que tuvieran que esperar menos tiempo.

Los científicos utilizaron una técnica de imágenes cerebrales y descubrieron que la actividad neural en partes del sistema del dolor aumentaban en extremo en los que temían esperar el momento de la descarga pero no en los que no se mostraban temerosos ante la espera. La localización anatómica del "temor" sugiere que éste podría ser la atención del cerebro sobre el dolor que se prevé en vez de una respuesta de miedo o ansiedad.

Según George Loewenstein de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, autor de un artículo que glosa el estudio, "la información de que la persona va a recibir una descarga eléctrica, como la descarga por sí misma, parece provocar angustia".

La idea de que las personas obtienen placer y dolor que procede directamente de la información, en vez de proceder de cualquier beneficio material que la información procure tiene implicaciones para la toma de decisiones en la atención clínica y el mercado de acciones, entre otras actividades económicas, señala Loewenstein.

En el estudio los investigadores utilizaron técnicas de imagen para determinar la localización cerebral
Redacción, Madrid.- Investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta (Estados Unidos) han localizado un origen biológico real del "miedo" en partes del cerebro activadas por el dolor. Las conclusiones del estudio se publican en la revista Science.

Durante el estudio con descargas eléctricas suaves administradas en los pies de algunos participantes, los investigadores identificaron la existencia de sujetos que no soportaban esperar el momento de la descarga y que preferían una sacudida mayor pero por la que tuvieran que esperar menos tiempo.

Los científicos utilizaron una técnica de imágenes cerebrales y descubrieron que la actividad neural en partes del sistema del dolor aumentaban en extremo en los que temían esperar el momento de la descarga pero no en los que no se mostraban temerosos ante la espera. La localización anatómica del "temor" sugiere que éste podría ser la atención del cerebro sobre el dolor que se prevé en vez de una respuesta de miedo o ansiedad.

Según George Loewenstein de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, autor de un artículo que glosa el estudio, "la información de que la persona va a recibir una descarga eléctrica, como la descarga por sí misma, parece provocar angustia".

La idea de que las personas obtienen placer y dolor que procede directamente de la información, en vez de proceder de cualquier beneficio material que la información procure tiene implicaciones para la toma de decisiones en la atención clínica y el mercado de acciones, entre otras actividades económicas, señala Loewenstein.

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Las claves son cultivar los afectos y evitar problemas

Por philosophico - 9 de Mayo, 2006, 18:56, Categoría: General

http://www.lanacion.com.ar/804029

Las claves son cultivar los afectos y evitar problemas

Los científicos debaten si es bueno estimular a personas sanas

Gracias a los estudios que pueden obtener imágenes del cerebro en funcionamiento, los investigadores hoy pueden echar luz sobre cuáles son los caminos neuronales de las emociones y formular hipótesis que complementan y profundizan los conocimientos obtenidos a partir de la introspección sobre cuáles son las raíces de la felicidad.

“Con estudios de tomografía por emisión de positrones hemos demostrado cómo la parte cortical del lóbulo frontal está involucrada en la percepción de objetos que son agradables, mientras que zonas del cerebro subcortical, como la amígdala, están conectadas con la percepción de objetos que son feos, malos. Esa observación me hizo pensar que es más importante filogenéticamente, para la supervivencia, reconocer los peligros y las cosas feas, y por eso éstas están conectadas con el cerebro más antiguo”, comenta el doctor Sergio Paradiso, de la Universidad de Iowa, Estados Unidos.

“Cuando nos hicimos humanos, con el desarrollo de la corteza frontal, tuvimos más posibilidades de ponernos en contacto con aspectos más hedónicos de la vida y del ambiente. De modo que para disfrutar situaciones como comer o copular, tenemos el lóbulo frontal, y el cerebro subcortical, más antiguo, se conecta más con la satisfacción primaria.”

Según Paradiso, el ser humano parece ser el único capaz de sentir felicidad. “Seguramente hay emociones positivas en los monos o en los perros, pero esas condiciones se distinguen de la felicidad porque se relacionan con un bienestar sensorial, corpóreo –reflexiona–. Es muy posible que la felicidad humana haya evolucionado en cierto modo de los sentimientos más básicos de los animales. Pero creo que los humanos somos los que tenemos emociones más desarrolladas. A mi modo de ver, la felicidad es un sentimiento hedónico de apreciación estética, que está conectado íntimamente con la especie humana.”

En cambio, para Mariano Sigman, profesor de la carrera de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, “se sabe muy poco sobre las emociones de los animales, pero los animales se ríen o parecen reírse, y frente a situaciones parecidas a las que nos hacen reír a nosotros. Lo que sí es cierto es que la emoción positiva, la alegría o la risa son cognitivamente más complejas que emociones negativas como la tristeza o el enojo. De hecho, un bebe llora antes de reír”.

Según Sigman, todas estas emociones están relacionadas con el aprendizaje, nos sirven para corroborar qué camino seguir: si algo nos duele, cambiamos de ruta. La tristeza y las emociones negativas serían más primitivas, porque nos ayudan a sobrevivir. “La alegría es una especie de horizonte –afirma–, el lugar hacia donde ir.”

Estados intermedios

Sin embargo, agrega el investigador, cuando uno quiere categorizar las emociones, se encuentra con que hay estados que no están bien definidos. “Por ejemplo, hay momentos en que estamos un poco alegres y un poco tristes, o en que la risa se transforma en llanto –explica–. A pesar de que se identificaron áreas específicas relacionadas con cada emoción, parece haber otras que son comunes a todas.”

Y finaliza: “Para mí, la risa, tal como el humor o la metáfora, es un juego, algo así como la evocación de un sentimiento”.

Una frase hecha asegura que de evitar problemas se compone la felicidad. Paradiso coincide: “Seguramente, la alegría depende de nuestra capacidad para conectarnos con nuestros hijos, con nuestros padres, con los amigos, de modo que nuestra posibilidad de ser felices está relacionada con nuestra capacidad social, de tener placer y de resolver conflictos. Cuanto más uno sepa solucionar problemas, tanto más feliz será”.

¿Seremos más felices en el futuro, cuando se desentrañen los vericuetos neuronales que lo hacen posible? ¿Podrá estimularse una felicidad mayor en individuos sanos? Y si así fuera, teniendo en cuenta la enorme producción filosófica y estética surgida de seres angustiados, ¿seremos mejores?

“Hay estudios que muestran en mujeres que, cuando sienten alegría, disminuye la actividad en el área frontal del cerebro, que interviene en la toma de decisiones –cuenta el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva–. Se podría decir que cuando uno está alegre se pone un poco «tonto». La alegría frena la planificación.”

Pero Fernando Savater, en su prólogo a una obra de Bertrand Russell, se muestra escéptico: “No sé si en el siglo XX la gente ha sido más o menos feliz que en otras épocas. No hay estadísticas fiables de la dicha (por ejemplo, ¿nos hace más felices la televisión o el fax?)”, escribe. Y más adelante agrega, mordaz: “En cuanto a conquistar la felicidad, la felicidad propiamente dicha... sobre eso no me haría yo demasiadas ilusiones”.

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