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Saber cómo funciona nuestro cerebro es una utopía

Por philosophico - 29 de Diciembre, 2005, 12:02, Categoría: General

http://www.elcorreogallego.es/index.php?option=com_content&task=view&id=37405&Itemid=9

ESPECIALISTA EN ALZHEIMER
Fernández Lage: “Saber cómo funciona nuestro cerebro es una utopía”
Por Enrique Beotas   
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Siendo hijo de un afamado dentista, Fernández Lage se decantó por estudiar la rama de Neurología
FOTO: Yolanda Domínguez
Decía Juan Beneyto, mi profesor de Geopolítica en la Complutense, Facultad de Ciencias de la Información, que si la ciencia es progreso, la constancia es virtud. A lo largo de más de treinta años de ejercicio profesional, he llegado a la conclusión de que aquel que aúna ambas características llega a coronar la cima de sus ambiciones.
Hoy he quedado a almorzar con mi admirado betanceiro Manuel Martínez Lage, un virtuoso de la ciencia, un constante estudioso del cerebro humano. Uno de los hombres que reconoce en este país esa enfermedad canalla que a nadie respeta y que todos tememos: el Alzheimer…

…Maldito Alzheimer que acaba con los recuerdos de una vida plena, llena de experiencias, de risas, de llantos, de satisfacciones... de amor en una playa a la luz de la luna… Una enfermedad que no sólo mata la vida, sino que destruye lo vivido... “Ten cuidado Enrique. Por ese camino pisas una fina y delgada línea…”.

_ ¿La de reconocer que nos vacía la vida y nos la deja sin sentido…?

_ La de dar crédito a los menos esforzados...

- ¿Habla de la muerte asistida?

- Nunca voy a practicar el suicidio asistido, nunca voy a practicar el homicidio... Me proclamo apóstol de la buena muerte.

- Y… ¿qué es la buena muerte…?

- Morir sin angustia, sin dolor, sin sufrimiento físico. Es una aventura que debe ser tomada así.

- ¿Cómo se proporciona una buena muerte…?

- Venciendo la angustia…

- No se me ponga betanceiro y explíqueme cómo se vence la angustia…

- Con palabras seguidas de fármacos. Con todo tipo de analgésicos…

- ¿Y si se pasa…?

- No ocurre nada, incluso para los más ortodoxos de la cuestión. Es el fenómeno del doble efecto: si yo doy este calmante y se le para la respiración al paciente, yo no busco que se le pare la respiración, sino que no tenga dolor. Es como cuando la moral católica se pregunta: ¿a quién salvas primero, a la madre o al hijo?...

- ¿Qué responde entonces el científico…?

- Que no me vengan con chorradas: primero a los dos...

- ¿Y si es imposible salvar a los dos?

- Pues no tengo opción...

A sus 70 años, este gallego me habla de la muerte... La ha visto de cara tantas veces… Conoce tan bien a la vieja dama que me defiende ese interesante y profundo concepto: la muerte digna. No le asusta el hecho en sí, sino la forma... Declara convencido que nunca practicaría la eutanasia...

“Cuando llega, la demencia no sólo termina con tu pasado, sino también con tu futuro. Te obliga a vivir en un eterno presente.”

- Entonces… deja de existir el ser humano…

- No deja de existir, deja de tener la noción de sus tiempos. Para la persona con demencia sólo existe el ahora, el instante preciso.

- Una vida sin dignidad…

- No, una vida sin memoria…

- ¿Sólo sin memoria…?

- Sin memoria uno deja de identificar quién es, no se reconoce a sí mismo, no puede dialogar con los que tiene alrededor... no tienen ninguna referencia pero, aquellos que lo conocieron, que lo aman, que conviven con él, sí lo saben. ¿Quién tiene derecho a negar que él continúa siendo quien es y quien fue…?

Ahí lo tienen, sin pelos en la lengua... Sabio entre los sabios. Mira sin ver, escucha sin oír, saborea la vida con profundidad y con decidido compromiso frente al olvido… contra el olvido de los demás.

“El olvido a los demás es terrible... Ni percibes el cariño que te muestran ni te permite agradecer lo que hacen por ti...”.

- ¿Cuál es la memoria de las memorias…?

- La biográfica, la que sabe responder al: ¿quién era yo cuando era niño?, ¿qué hice cuando era joven?, ¿qué familia he creado?...

- He leído una frase suya que me ha impresionado: “No hay pena como esa pena ni dolor como ese dolor...”

- Sí, pero no olvides que ese dolor no lo experimenta el demenciado…

- ¿No sufre...?

- En general no, hasta que vienen las complicaciones de conductas agresivas, las agitaciones... La persona deja de ser aunque está, y el mundo queda reducido a un eterno presente....

- Deme un ejemplo que descienda de teorías...

- Pues mira, ahora yo estoy tomando un gazpacho. Si fuese un enfermo de Alzheimer que todavía conserva la habilidad del manejo de la cuchara, lo comería como ahora… tendría la misma sensación gustativa pero, si hago una pausa, por muy corta que ésta fuese, cuando volviese a probar sería completamente nuevo para mí. Este drama se proyecta en todo lo que es la vida social y familiar.

- ¿Y no cree que hay otros olvidos voluntarios en la vida…?

- Eso ya no es una patología, es un uso social, mi querido amigo.

- ¿Cuánto ha sufrido el profesor Martínez Lage por el olvido dispensado por los demás?

- La vida para mí, con setenta años cumplidos, consiste en tener proyectos y adquirir compromisos... Todo depende de la voluntad, no del olvido dispensado.

- ¿Cuándo decide ser médico?

- Eso era algo que ya barruntaba cuando estudiaba Bachillerato en el internado de los Jesuitas en Vigo. Fue el gran regalo de mis padres que ha condicionado toda mi vida... la medicina.

- ¿Qué recuerdo tiene de los Jesuitas?

- Nos aportaron algo maravilloso: la instrucción…

- ¿Ningún pero…?

- Nos robaron la educación en la libertad. Era una hipocresía permanente de conducta moral, de aparentar que eres bueno…

- Siendo hijo de un afamado dentista de Betanzos, ¿nunca pensó en heredar la rentable consulta…?

- Al año de llegar a Santiago de Compostela ya tuve claro que lucharía por ser un médico que, antes de curar a los demás, encontrase explicación a mí mismo. Eso me introdujo en la Filosofía. Pasaba mis asignaturas, pero lo que sobre todo leía era a Heidegger, a Kierkegaard, a Kant... Ésa era mi biblioteca... En el tercer año decidí hacerme psiquiatra…

- ¿Por qué decide el cambio?

- Asistí a una desgracia terrible; fui testigo de cómo se aplicó un electroshock a un enfermo por error. Simplemente se sentó en el banco que no era…

- ¿Y eso es tan terrible como para cambiar una vocación en la vida…?

- Lo más terrible no fue esa equivocación, sino que el catedrático de Psiquiatría, al darle la explicación al catedrático de Quirúrgica de lo ocurrido, el de Quirúrgica dijo: “Lo que le pasa a este enfermo es que tiene una enfermedad de Crohn, así que vamos a probar y le vamos a dar 20 sesiones más...” Aquello me horrorizó. No podía estar con esa psiquiatría etérea, especulativa, que no se palpa sino que te lleva a ser testigo de un empirismo acientífico por completo....

- ¿Es cuando aparece la Neurología en su vida…?

- Tuve la suerte de que en el hospital de Santiago habían adquirido un aparato de electroencefalografía. Se ponían en la cabeza unos electrodos y se reflejaban unas rayas. Aquello deslumbraba a todo el mundo, era la única manera de estudiar el cerebro…

- ¿Cómo funciona el cerebro?

- Conocer eso al completo es un sueño, una utopía que no se alcanza ni con todas las promesas de la Neurología actual. El cerebro me explica por qué yo en este momento estoy a gusto, hablo, me comporto... pero no me explica por qué Enrique Beotas me llama para ser un contertulio suyo para EL CORREO GALLEGO; eso ya depende de la mente de Enrique Beotas...

- Entonces, un chico creyente como usted...

- Yo más bien diría que soy un diletante Hamletiano...

- ¿Evolucionados o criaturas de Dios…?

- Entre los grandes problemas que tiene planteados la humanidad, está la relación entre Ciencia y Dios. Creer en Dios es independiente de demostrar cómo funciona un gen y una molécula.

- ¿Por qué lloramos?

- Según los Behavioristas lloramos porque estamos tristes, según otros estamos tristes porque lloramos. La mayoría de los libros serios de Neurociencia, cuando explican este mecanismo, intentan localizar los centros, sistemas y circuitos...

- Aceptado… pero: ¿por qué llora usted?

- Lloro mucho. Lo último que me hizo llorar, amarga y profundamente, fue la muerte de un gran amigo neurólogo que yo formé y que falleció a consecuencia de un cáncer de pulmón. ¿Por qué lloré…? Pues porque no volveré a verlo jamás. Lloré porque estaba triste.

- ¿El amor es cosa de hormonas?

- Hay que distinguir entre la genitalidad, la sexualidad y el amor…

- Genitalidad…

- En la genitalidad solamente funcionan los órganos sexuales…

- Sexualidad…

- Es cuando en el sexo hay un nivel físico superior y una atracción sexual.

- Amor…

- Es un sentimiento que sólo se puede expresar desde el compromiso.

- ¿Cuándo surgió el amor en su vida?

- Cuando tuve una idea clara de lo que es la gratitud. He cumplido cuarenta y cinco años de casado con la mujer de la que me enamoré en el sentido más cupidiano de la palabra… Ahora, tengo que añadir, para ser verdaderamente coherente con lo que es la vida, que yo he sido un infiel recalcitrante a mi mujer...

- Doctor, ¡que esto no lo puedo publicar…!

- Allá tú...

- Pero le va a matar cuando nos lea...

- No, no me mata, porque la inmensa fortuna mía es que ella tuvo una magnanimidad absoluta para perdonar todas y cuantas infidelidades yo había cometido.

- Una buena amiga me dice siempre: “Si me engaña, que no me entere; si me entero, que no me importe; y si me importa, que me traiga dinero a casa”…

- No, el caso de mi mujer no era tan cruel, pero lo que sí te puedo decir es que lo que he dicho lo mantengo y lo suscribo.

- Hamletiano, diletante, infiel, llorón, hombre de valores, siempre galán y... ¿con miedo a la muerte?

- Con miedo a la mala muerte.

- ¿Sólo le asusta el sufrimiento?

- Sí, sí... yo he visto morir en mis manos a más de mil enfermos. Siempre estuve con ellos hasta que expiraban. Les cerré los ojos, amortajé, les hice la autopsia, y saqué cerebros a montones... Eso curte… No me explico cómo la cultura occidental tiene planteado un problema tan equivocado como es el de la eutanasia en los términos actuales. No me lo explico.

- ¿Su teoría sobre la eutanasia?

- Es el suicidio asistido, un homicidio. Hay que formar médicos en cuidados paliativos e integrarles. Es una labor que exige gran preparación previa y mucho tiempo.

- ¿Echa de menos Galicia…?

- Ahora mismo lloraría, porque yo tenía que haber vivido y desarrollado mi vida en Galicia. He sido un transeúnte en Pamplona. Cuarenta y seis años al servicio de la Universidad de Navarra. Inauguré la Facultad, la Clínica, ahí se ha quedado todo. Siem- pre soñé con volver a mi tierra…

- Quemado o enterrado…

- He sabido que mis cenizas volverán a Galicia. Esa costumbre británica de enterrarte en la tierra es un simbolismo extraordinario... tengo que volver a Galicia.

- ¿Qué es Galicia?

- Un espíritu. Lo leí en todos aquellos escritores que definían al gallego como gentes trabajadoras y sufridas. El propio Miguel Hernández lo reconocía. Sin duda los gallegos somos trabajadores...

- Pero usted ha sido un gran disfrutador de la vida…

- Siempre me he declarado un gran amante de los placeres de la vida, pero he trabajado muy duro. He trabajado y trabajo al menos doce horas al día.

- ¿Sus alumnos le quieren?

- Un huevo.

- ¿Le temen?

- En Navarra el catedrático nunca es un señor feudal. He sido profesor de cuarenta promociones de médicos. Tengo más de cien discípulos que se han formado en Neurología… El movimiento se demuestra andando.

- Y cuando se mira al espejo…

- Miro con sorpresa, no me lo creo, pero nunca me pregunto: ¿qué haces aquí?

- ¿Hasta los 40 que te quieran y a partir de los 40 que te cuiden?

- La semana pasada estuve en la Menéndez Pelayo participando en un curso con un ilustre profesor de Medicina, ya jubilado, y uno dijo que lo importante en la vida es morirse lo más viejo posible y lo más sano posible...

- ¿Y cómo espera a la muerte…?

- Con una gran paz, con tranquilidad... me siento con la misión cumplida.

- Cuarenta y seis años en la Universidad de Navarra... ¿Cuál es el secreto…?

- En los tres días que yo estuve con Juan Pablo II a solas en su cámara como médico, me dijo: “El Opus Dei es una inspiración divina”. No soy capaz de penetrar en lo que es una inspiración divina. Dicho lo dicho, es una de las mejores organizaciones humanas que hay en el mundo. Pero en vista de que no me despedían, fui yo el que me despedí de ellos enviando una carta al Diario de Navarra que se titulaba: “Casi medio siglo en la Universidad de Navarra, qué bonito fue”, para mí ese es el resumen.

- Doctor…

- Qué…?

- Que se ha manchado la corbata almorzando…

- Es mi única rutina…

Estamos rodeados de camareros que esperan que el doctor Martínez Lage frene su verbo preciso y torrencial… Nos rodean mudos, yo diría que como colegiales fascinados por la lección… Martínez Lage se levanta y les estrecha sus manos una a una mientras puntualiza: “No se olviden de mí…”

¿Quién manda? El cerebro en el corazón.

¿Comunicación o disciplina? Comunicación y ejemplo.

El valor… La lealtad.

La familia… El núcleo amoroso.

¿Qué lugar ocupa en su escala de valores? Número uno.

¿Y el amor? Sin él no se puede vivir.

La salud... Importa, pero no tanto como se dice.

Un color para Galicia. Verde que te quiero verde.

Un olor. Dulce.

Un sonido. Prjjjjj...

Una película. ‘Lo que el viento se llevó’.

La música. De Chopin.

El libro. ‘El futuro del cerebro’.

¿Qué le dice a sus nietos? Que sean.

¿Qué le pide a la vida? Que me acepte.

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