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Las hormonas sexuales actúa en la diferenciación sexual del cerebro

Por philosophico - 12 de Diciembre, 2005, 16:41, Categoría: General

http://www.criterios.com/modules.php?name=Noticias&file=article&sid=5824

Las hormonas sexuales actúa en la diferenciación sexual del cerebro
Redacción | Enviado el 2005-12-08 03:19:50
Aseguró Ignacio Camacho Arroyo, de la Facultad de Química de la UNAM
México 7 Diciembre.- Las hormonas sexuales tienen una importante participación en las actividades cerebrales, aseguró Ignacio Camacho Arroyo, investigador de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM, quien añadió que en los últimos años se ha informado de su papel en muchas otras funciones, como en la regulación del sueño o la epilepsia.

Además intervienen en la excitabilidad neuronal, en algunos aspectos de la memoria y aprendizaje, protección al daño neuronal e, incluso, en el estado de ánimo. Al parecer, dijo, también desempeñan un rol decisivo en el crecimiento de tumores encefálicos y del sistema nervioso central.

Incluso actúan en los mecanismos involucrados en la ovulación y en la conducta reproductiva, agregó, y en la diferenciación sexual del cerebro. Respecto a esto ultimo, hay evidencias suficientes de que realmente este órgano es diferente en hombres y mujeres, “lo que tiene consecuencias en la vida y sus diferentes ámbitos”.

Tanto en animales como en el propio ser humano, afirmó durante la conferencia ¿Qué hacen las hormonas sexuales en nuestro cerebro?, “hay regiones craneales sexualmente dimórficas, es decir, diferentes tanto en estructura como en función entre hembras y machos, lo cual significa que hay desigual número de neuronas, distintas conexiones”, que trabajan según el género.

“El resultado es que se actúe y piense diferente, y que se tengan habilidades peculiares”. En general, comentó, los varones “presentan mayor orientación espacial y razonamiento matemático; y ellas son mejores para los trabajos de precisión fina, ciertos cálculos, y recordar detalles; tienen mayor fluidez verbal y capacidad lingüística”.

El también docente de la FQ añadió que todos los individuos poseen estas hormonas; la cualidad está en la cantidad y en cómo varían a lo largo de la vida. Entre las sexuales se encuentran la testosterona, progesterona y estradiol: la primera se ha considerado típicamente masculina y las dos últimas, femeninas.

Ellas, indicó, actúan en el cerebro desde etapas embrionarias, es decir, mucho antes de saber siquiera el sexo definitivo; “en ese tiempo organizarán de diferente manera el encéfalo de una hembra y un macho, el de un hombre y una mujer”.

Cabe señalar que hay un periodo típico para tal diferenciación. En el caso de animales, se sabe que en los primeros cinco días de nacimiento “se puede administrar hormonas sexuales y cambiar por completo el patrón”, así como la conducta, la cual se puede desfeminizar o desmasculinizar”. Pero si se inyectan después de ese tiempo, no pasará nada, aclaró.

Además, resaltó, se tienen definidas concentraciones en cada género, las cuales varían en la existencia. Lo anterior es importante, porque la manera como se ve y siente el mundo se modifica de acuerdo con los niveles de estas sustancias. Un ejemplo es que para que haya conducta sexual femenina tiene que haber estrógenos y progesterona, las cuales disminuyen tras la menopausia.

Las diferencias dimórficas, abundó, también se manifiestan en términos de enfermedades del sistema nervioso central. Hay unas que son más comunes en mujeres (anorexia, bulimia, ansiedad, depresión y Alzheimer) y otras en los hombres (autismo, tartamudeo, dislexia, esquizofrenia). Esto, “lleva a pensar que pueden haber mecanismos celulares y moleculares subyacentes”.

En la mujer, por ejemplo, la proporción de ciertos padecimientos, como osteoporosis, puede cambiar cuándo se llega al climaterio, lo que da un indicio de lo importante que son las hormonas sexuales en relación con el estado de salud del individuo, detalló.

Al saber que éstas juegan un papel relevante, se ha trabajado en usar sus características para contrarrestar algunos males, pues se consideran importantes en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. De hecho, adelantó, una de las grandes esperanzas es poder utilizarlas contra padecimientos del sistema nervioso.

Sostuvo que él y su grupo han visto avances en la epilepsia. Acerca de cómo estas moléculas pueden tener una gama tan amplia de funciones, ser tan versátiles, e ir más allá de la diferenciación y conducta sexual, consideró que la respuesta está en tres factores: tiene efectos en prácticamente todo el sistema nervioso central, pueden actuar en las dos principales células que se encuentran en nuestro cerebro (neuronas y células gliares), y por poseer distintos mecanismos de acción.

Así, concluyó Camacho Arroyo, gracias a la cantidad de hormonas hay contrastes claros en términos fisiológicos en el ámbito celular y molecular, lo cual influye en la organización de genes: hay unos que se pueden regular en los machos y no en las hembras, y viceversa.

Incluso actúan en los mecanismos involucrados en la ovulación y en la conducta reproductiva, agregó, y en la diferenciación sexual del cerebro. Respecto a esto ultimo, hay evidencias suficientes de que realmente este órgano es diferente en hombres y mujeres, “lo que tiene consecuencias en la vida y sus diferentes ámbitos”.

Tanto en animales como en el propio ser humano, afirmó durante la conferencia ¿Qué hacen las hormonas sexuales en nuestro cerebro?, “hay regiones craneales sexualmente dimórficas, es decir, diferentes tanto en estructura como en función entre hembras y machos, lo cual significa que hay desigual número de neuronas, distintas conexiones”, que trabajan según el género.

“El resultado es que se actúe y piense diferente, y que se tengan habilidades peculiares”. En general, comentó, los varones “presentan mayor orientación espacial y razonamiento matemático; y ellas son mejores para los trabajos de precisión fina, ciertos cálculos, y recordar detalles; tienen mayor fluidez verbal y capacidad lingüística”.

El también docente de la FQ añadió que todos los individuos poseen estas hormonas; la cualidad está en la cantidad y en cómo varían a lo largo de la vida. Entre las sexuales se encuentran la testosterona, progesterona y estradiol: la primera se ha considerado típicamente masculina y las dos últimas, femeninas.

Ellas, indicó, actúan en el cerebro desde etapas embrionarias, es decir, mucho antes de saber siquiera el sexo definitivo; “en ese tiempo organizarán de diferente manera el encéfalo de una hembra y un macho, el de un hombre y una mujer”.

Cabe señalar que hay un periodo típico para tal diferenciación. En el caso de animales, se sabe que en los primeros cinco días de nacimiento “se puede administrar hormonas sexuales y cambiar por completo el patrón”, así como la conducta, la cual se puede desfeminizar o desmasculinizar”. Pero si se inyectan después de ese tiempo, no pasará nada, aclaró.

Además, resaltó, se tienen definidas concentraciones en cada género, las cuales varían en la existencia. Lo anterior es importante, porque la manera como se ve y siente el mundo se modifica de acuerdo con los niveles de estas sustancias. Un ejemplo es que para que haya conducta sexual femenina tiene que haber estrógenos y progesterona, las cuales disminuyen tras la menopausia.

Las diferencias dimórficas, abundó, también se manifiestan en términos de enfermedades del sistema nervioso central. Hay unas que son más comunes en mujeres (anorexia, bulimia, ansiedad, depresión y Alzheimer) y otras en los hombres (autismo, tartamudeo, dislexia, esquizofrenia). Esto, “lleva a pensar que pueden haber mecanismos celulares y moleculares subyacentes”.

En la mujer, por ejemplo, la proporción de ciertos padecimientos, como osteoporosis, puede cambiar cuándo se llega al climaterio, lo que da un indicio de lo importante que son las hormonas sexuales en relación con el estado de salud del individuo, detalló.

Al saber que éstas juegan un papel relevante, se ha trabajado en usar sus características para contrarrestar algunos males, pues se consideran importantes en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. De hecho, adelantó, una de las grandes esperanzas es poder utilizarlas contra padecimientos del sistema nervioso.

Sostuvo que él y su grupo han visto avances en la epilepsia. Acerca de cómo estas moléculas pueden tener una gama tan amplia de funciones, ser tan versátiles, e ir más allá de la diferenciación y conducta sexual, consideró que la respuesta está en tres factores: tiene efectos en prácticamente todo el sistema nervioso central, pueden actuar en las dos principales células que se encuentran en nuestro cerebro (neuronas y células gliares), y por poseer distintos mecanismos de acción.

Así, concluyó Camacho Arroyo, gracias a la cantidad de hormonas hay contrastes claros en términos fisiológicos en el ámbito celular y molecular, lo cual influye en la organización de genes: hay unos que se pueden regular en los machos y no en las hembras, y viceversa.

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