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1 de Diciembre, 2005

El cerebro manda. Enamoradas con la cabeza

Por philosophico - 1 de Diciembre, 2005, 16:58, Categoría: General

http://www.terra.cl/zonamujer/zmujer.cfm?id_reg=562876&accion=sicologia

El cerebro manda
ENAMORADAS CON LA CABEZA


Y no nos referimos a un enamoramiento por conveniencia. Si bien hay quienes aseguran que es el corazón el que manda, se equivocan, reveladores estudios han demostrado que nuestro cerebro tiene la imagen preconcebida de quien nos enamoraremos, basada en nuestras experiencias y vivencias de infancia. (TERRA.cl)

SANTIAGO, noviembre 30.- ¿Qué hace que nos enamoremos de una persona y no de otra? ¿Qué ocurre cuando tenemos un sentimiento fuerte por alguien que se aleja totalmente de nuestras pretensiones?

Éstas son una serie de inquietudes que por años han transitado por la mente de las románticas empedernidas y, del ser humano en general.

El tema llegó hasta las más altas esferas y fue así como un grupo de científicos de la Universidad del estado de Ohio, en Estados Unidos, decidió indagar más allá.

Para ello realizaron una experiencia con 164 estudiantes, enfocada hacia amistades del mismo sexo, pero quienes lo practicaron advirtieron que también puede aplicarse a citas amorosas.

El profesor Artemio Ramírez, quien fue uno de los conductores del estudio junto a Michael Sunnfrank, dijo que los resultados contradicen suposiciones previas. Éstas consistían en que las relaciones eran determinadas por un efecto acumulativo, vale decir, no en la primera cita.

“Pero ahora hemos encontrado que pasa mucho más pronto. Literalmente, ocurre en los primeros minutos”, asegura Ramírez.

El experimento consistía en que después del primer encuentro, que duraba tres, seis o diez minutos, los estudiantes completaban un cuestionario en el que se les pedía que predijeran cómo se iba a desarrollar la relación.

También se debía indicar qué tanto les había gustado la persona que habían acabado de conocer y cuánto tenían en común. La investigación continuaba nueve semanas después cuando se les preguntó a los participantes qué tipo de relación habían desarrollado.

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El ocaso del cerebro

Por philosophico - 1 de Diciembre, 2005, 16:57, Categoría: General

http://www.diariosrumbo.com/rumbo/articulo_balazo_aparte.asp?idart=305831&idcat=810

El ocaso del cerebro

LILIANA CADAVID

La demencia es como una especie de óxido en el cerebro, una vez que corroe su base de datos ya no hay marcha atrás.

Recoger los frutos de lo que se ha cultivado durante años es la mejor recompensa para quienes lo han dado todo por salir adelante. Pero para algunos saborear el éxito después de ganar cientos de pequeñas batallas puede ser algo tan etéreo como un suspiro.

Ese es el caso de Clara (su nombre se ha cambiado para proteger su privacidad), una científica colombiana de 52 años vinculada a una destacada universidad en Texas, a quien el cerebro le está jugando una mala pasada y sus recuerdos se le esfuman sin que pueda hacer nada.

Aunque aún no le han dado un diagnóstico definitivo de la enfermedad que padece, su neurólogo cree que sufre un tipo de demencia cerebrovascular hereditaria poco conocida y que por su sintomatología a veces se confunde con el mal de Alzheimer.

La enfermedad se conoce por la sigla en inglés cadasil (arteriopatía cerebral autosómica dominante con infartos subcorticales y leucoencefalopatía).

Las señales más comunes de que una persona está desarrollando cadasil son migrañas y pequeños infartos cerebrales que afectan distintas funciones, dependiendo del área del cerebro donde se presenten, dijo Joseph Arboleda, quien cursa el cuarto año del doctorado de Neurociencias en la Universidad de Harvard.

"Los infartos pueden afectar la memoria, la capacidad para ejecutar tareas, la movilidad, el habla, la visión y la habilidad de orientación espacial, entre otros", dijo Arboleda, quien lidera un estudio sobre esta enfermedad entre familias colombianas y que recientemente publicó importantes resultados en la revista Human Molecular Genetics.

Un problema serio

Pese a que aún no se conoce el porcentaje de afectados, Arboleda cree que es un problema de salud más serio de lo que parece.

"Aunque esta enfermedad es muy poco conocida y se calcula que alrededor del mundo hay sólo 600 familias afectadas, cada mes me entero de una nueva familia en Estados Unidos que le diagnostican cadasil", agregó.

Clara, que domina cuatro idiomas —español, francés, italiano e inglés— empezó a notar que tenía un problema de salud serio porque en los últimos años los conceptos difíciles le costaban trabajo y se le afectó la capacidad para escribir. Además se caía frecuentemente y al hablar en público no podía encontrar las palabras.

Para Arboleda este tipo de enfermedad es más impactante en personas con niveles altos de educación, como le sucede a Clara.

"Ellos están acostumbrados a hacer actividades muy sofisticadas que luego les resultan demasiado difíciles de ejecutar cuando el cadasil avanza", dijo.

Además de los síntomas, Clara tenía una razón más para creer que sufría la enfermedad: varios parientes suyos habían padecido una forma de demencia similar al Alzheimer que no tiene cura.



Enfrentar la realidad requiere mucha fortaleza

Las preocupaciones de Clara aumentaron cuando a su padre le diagnosticaron cadasil. "Lo último que me dijo antes de dejar de reconocerme fue: 'Acuérdate que en nuestra línea todos mueren de esta enfermedad'. Él sabía que yo tenía las mismas lesiones cerebrales que él porque me quejaba de pérdida de memoria, caídas, confusión y extravío de cosas", dijo.

El hecho de padecer el mismo mal que cobró la vida de su padre es duro para Clara. Pero más tormentoso es saber que su hermana menor, también está enferma.

En la actualidad, desde la oscuridad de su estudio en casa, Clara sigue al frente de un proyecto de investigación financiado por el Instituto Nacional de Salud (NIH) que está próximo a terminar.

Para hacerlo, ha diseñado estrategias. Tiene una agenda donde anota todo lo que necesita hacer y las medicinas que debe tomar.

En este nuevo episodio de la vida de Clara, su esposo Joe, también científico, juega un rol fundamental: es como su segundo cerebro.

"Está al tanto de mis medicinas porque no me acuerdo si ya las tomé, me lleva a las citas médicas pues ahora no puedo conducir, revisa las cosas que hago y hasta acondicionó la casa", cuenta.

Joe sigue trabajando, pero ahora a control remoto, como ella. "Una de las cosas más difíciles es seguir adelante y tener que dejar atrás a una persona con la que compartía todo", dice Joe. "Nos gustaba hablar de ciencia y ahora todavía lo hacemos pero cada vez es más difícil".

Joe es consciente de que el vínculo emocional con Clara llegará a ser muy confuso y sólo pensar en ello le parece muy duro.

"Tendremos que movernos en la dirección que ambos podamos ir. No importa si eso significa cambiar nuestro estilo de vida. Por ahora vamos a disfrutar el presente y a prepararnos para el futuro".



Más información en www.alz.org/hispanic/overview_sp.asp y en www.cadasilfoundation.org/

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Identifican la zona del cerebro responsable de la forma como las personas ven su cuerpo

Por philosophico - 1 de Diciembre, 2005, 16:55, Categoría: General

http://www.clarin.com/diario/2005/11/30/sociedad/s-03415.htm

ESTUDIO DE CIENTIFICOS BRITANICOS

Identifican la zona del cerebro responsable de la forma como las personas ven su cuerpo

Es la corteza parietal, que al funcionar mal podría generar trastornos como la anorexia.

Kate Ravilious. THE GUARDIAN. ESPECIAL

Un equipo de científicos británicos logró identificar la región del cerebro responsable de la forma como la gente ve su cuerpo.

Es la corteza parietal del cerebro la que genera la imagen de nuestro propio cuerpo, y cualquier tipo de alteración en el funcionamiento normal de esta región jugaría un importante papel en algunas enfermedades como la anorexia y el denominado trastorno dismórfico, en el que los seres humanos distorsionan groseramente —de más o de menos— el tamaño de su cuerpo, según aseguran los investigadores.

Los investigadores que hicieron este descubrimiento trabajaron bajo la conducción de Henrik Ehrsson, un neurólogo del University College London, que escaneó los cerebros de los voluntarios que participaron de este estudio mientras imaginaban que sus cinturas se reducían.

A cada uno de los 17 participantes voluntarios de este estudio se le ató a la muñeca un dispositivo, de modo de estimular un tendón, lo que creaba la falsa sensación de que la articulación de la muñeca se flexionaba.

Cuando colocaban la mano sobre cualquier otra parte del cuerpo, ese movimiento imaginario de la muñeca les hacía pensar a los voluntarios que esa parte del cuerpo se estaba reduciendo o aumentando de tamaño.

"Esta técnica se conoce como

ilusión de Pinocho, porque uno siente que la nariz se alarga cuando nos tocamos la punta de la nariz. Es una forma de engañar al cerebro y manipular la imagen del cuerpo", indicó el profesor Henrik Ehrsson.

Ehrsson les solicitó a los voluntarios que cerraran los ojos y se colocaran una mano en la cintura. Los voluntarios sentían, de inmediato, que su cintura se achicaba más de un cuarto de su tamaño original.

El equipo científico liderado por el doctor Ehrsson utilizó paralelamente una técnica de escaneo cerebral conocida como resonancia magnética funcional, para medir los cambios en el flujo sanguíneo al cerebro.

"Descubrimos que una parte específica de la corteza parietal se mostraba muy activa durante el experimento", explicó el doctor Ehrsson, cuyo estudio aparece en la publicación online Public Library of Science Biology.

Aquellos voluntarios que sintieron la sensación de adelgazamiento más fuerte fueron los que mostraron la mayor actividad en esta zona del cerebro.

"Apoya la idea de que nuestros cerebros computan el tamaño de nuestro cuerpo integrando señales de la piel, los músculos y las articulaciones, así como otras pistas visuales", sostuvo Ehrsson.

Otros estudios demostraron que cualquier daño a la corteza parietal puede hacer que la gente sienta que la forma de su cuerpo cambió.

"La gente que sufre de migrañas con aura puede experimentar a veces un fenómeno denominado síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, en el que sienten que varias partes de su cuerpo se achican. Esto también podría estar vinculado con la misma región del cerebro", continuó explicando el doctor Ehrsson.

Los científicos creen que una corteza parietal con poca o mucha actividad sería parcialmente responsable de estados como la anorexia y el trastorno dismórfico del cuerpo.

El equipo del profesor Ehrsson espera ahora repetir el experimento en personas con estas enfermedades, para establecer si la actividad en esa región cerebral difiere de las de las personas sanas.

También tienen previsto llevar a cabo otros experimentos estimulando esta región del cerebro en sujetos sanos, para observar y estudiar qué es lo que sienten las personas obesas y las delgadas, lo que podría desembocar posiblemente en algún nuevo tipo de tratamiento para trastornos como la anorexia.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

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Científicos de la UNAM descubren cómo es que lo captado por los órganos de los sentidos se integra

Por philosophico - 1 de Diciembre, 2005, 16:52, Categoría: General

http://www.milenio.com/nota.asp?id=247648

Sensación vs percepción: el cerebro sabe
 30-noviembre-05

Científicos de la UNAM descubren cómo es que lo captado por los órganos de los sentidos se integra para agregarse a la experiencia.



 
Ranulfo Romo (izq.) y Víctor de Lafuente explicaron los detalles de su descubrimiento sobre sensación y percepción. Foto: UNAM  
Por más de 100 años, el mundo científico creyó que la percepción era algo que ocurría en la corteza sensorial primaria, en la parte superior del cerebro. Científicos de la UNAM, encabezados por Ranulfo Romo y Víctor de Lafuente, demostraron que la percepción ocurre en el asiento de otras funciones cerebrales de primer nivel: el lóbulo frontal.

El descubrimiento permitirá el desarrollo eventual de prótesis biónicas con mayor sensibilidad y precisión de movimiento, así como “puentes neuroconductores” que devolverán la movilidad a inválidos. Podría incluso ser útil para combatir la disolución mental propia del mal de Alzheimer.

El estudio de Romo y De Lafuente se publicó en la edición de diciembre de la revista especializada Nature Neuroscience.

Este reporte revolucionario costó a los científicos cuatro años de estudios y experimentos con monos en uno de los laboratorios del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM, único en Iberoamérica y de los más avanzados del mundo.

En una rueda de prensa convocada para explicar su investigación, los científicos dijeron que el nuevo modelo permitirá desarrollar tecnologías para crear interfaces funcionales mente-máquina que permitan crear prótesis biónicas para suplantar miembros perdidos.

“Si somos capaces de registrarlos (los impulsos eléctricos neuronales), podemos saber las intenciones de un sujeto y transmitirlas a un dispositivo mecánico”, explicó Romo Trujillo. “En este sentido, se puede leer el pensamiento porque éste no es más que actividad eléctrica en el cerebro, al igual que las emociones, sensaciones y percepciones”.

El científico detalló: estudiando las señales de ciertas neuronas, podrá identificarse la firma eléctrica de cómo nace, por ejemplo, la intención de mover un brazo. Esa firma eléctrica podría aplicarse a los nervios motores para tener movimiento en personas parapléjicas, o bien a prótesis mecánicas que puedan reemplazar miembros inexistentes.

Los experimentos que permitieron identificar la sede de las percepciones fueron la base de la tesis doctoral de De Lafuente, bajo la tutoría del doctor Romo.

El experimento

En neurociencias, una pregunta clave es cómo el cerebro es capaz de transformar simples entradas sensoriales (registradas por los órganos de los sentidos) en percepciones, es decir, experiencias integradas que el individuo puede identificar. La pregunta es, pues, cómo una sensación se transforma en percepción.

El consenso era que las percepciones se forman en la llamada corteza somatosensorial primaria. Los científicos mexicanos decidieron poner a prueba el asunto, y para ello usaron macacos y su sentido del tacto. Los monos, nacidos en el laboratorio, fueron entrenados durante lapsos de dos a seis años, y luego se les aplicaron estímulos vibratorios en las yemas de los dedos.

El estímulo podía no vibrar, vibrar tan tenuemente que era difícil de captar, o vibrar mucho. En este último caso, los monos sentían la vibración fácilmente. Se les había entrenado para oprimir un botón si detectaban una vibración en el dedo, y si tenían razón, recibían una golosina.

Los monos tenían en la cabeza instrumentos de detección, de modo que los científicos podían “leer” la actividad de distintas neuronas en su cerebro.

Los hallazgos

Lo primero que hallaron Romo y De Lafuente fue que las neuronas de la corteza somatosensorial primaria respondían de manera proporcional al estímulo: si la vibración era pequeña, la activación era gradual; si la vibración era grande, la activación era rápida. Esto, al margen de si el mono reaccionaba o no.

Los científicos también estaban “leyendo” en el lóbulo frontal, y más precisamente en el área motora suplementaria. Ahí las neuronas se dispararon según la respuesta del macaco. Las neuronas se activaron cuando el mono creía que había vibraciones (aunque no las hubiera) y no se dispararon cuando el mono pensaba que no había vibraciones (aunque sí las hubiera). ¡Las neuronas del lóbulo frontal reflejaron lo que el mono percibía!

“Si el animal sentía el estímulo, las neuronas de la corteza frontal se activaban y sabíamos por adelantado, antes de que el mono apretara el botón, que lo había percibido”, señaló uno de los científicos. Por el contrario, dijo, “cuando el estímulo era pequeño, y el animal no lo sentía, estas neuronas no se activaron; es decir, no reflejaban la cantidad física del mismo, sino la percepción del animal”.

Para reforzar esta indicación, los científicos usaron un electrodo para estimular las neuronas de la corteza motora, y ¡bingo! Vieron que el estímulo aumentaba la probabilidad de que los monos “reportaran” haber sentido una vibración -aunque no existiera.
Algo aún más interesante: las neuronas motoras empezaron a dispararse antes de que el estímulo tocara las yemas de los monos; Romo aventuró que esto podría deberse a que el macaco está esperando el estímulo y su expectativa dispara las neuronas.

En definitiva, la percepción no es algo que ocurra en la corteza sensorial. Es un proceso de integración que se da en áreas cerebrales más evolucionadas, a partir de una mezcla de sensación, atención y expectativas.

Lydiette Carrión, Ciudad de México

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